Experiencias diseñadas para que vuelvas a sentirte tu misma.
Viajes creados cuidadosamente por mujeres para mujeres. Un espacio seguro para respirar, sentir y volver a sentirte auténtica mientras compartes con un grupo afín a ti.
Este espacio es para ti si…
- Sientes que estás en una nueva etapa de tu vida
- Tus hijos ya crecieron o tu vida tomó otro ritmo, y sientes que es momento de regalarte algo para ti.
- Te gusta viajar pero no quieres hacerlo sola. No porque no puedas, sino porque sabes que la experiencia cambia cuando se comparte con mujeres en la misma sintonía.
- Buscas algo más profundo que un viaje turístico
- Te interesan las terapias, el crecimiento personal o simplemente vivir algo que tenga sentido.
Viajar puede ser mucho más que cambiar de lugar
En Creadoras de Viajes diseñamos experiencias donde conjugamos:
• destinos con historia y energía
• trabajo personalizado respetuoso
• grupos pequeños de mujeres en una etapa similar de vida
El resultado no es solo un viaje.
Es una experiencia que muchas mujeres describen como un antes y un después.
Más que viajes. Procesos en movimiento
Creadoras de Viajes nace del deseo de ofrecer espacios seguros donde viajar sea también una oportunidad de transformación.
Integramos experiencias culturales con acompañamiento terapéutico profesional. GRUPOS REDUCIDOS. RITMO CONSCIENTE. VÍNCULOS REALES.
Creemos que cuando una mujer se siente acompañada, puede atravesar cualquier frontera.
Soy Marie
Y mi deseo, desde pequeña, es el de crear comunidad.
Mi objetivo, que no vuelvas a sentirte sola, por eso he creado este espacio exclusivo para mujeres que desean sentirse seguras, escuchadas y acompañadas.
Hace 12 años, una conversación despertó algo en mi.
Una mujer contaba en un grupo de inmigrantes en Europa, que después de veinte años fuera de su país, todavía le resultaba difícil sentirse completamente adaptada. No lo escribió como una queja. Solo compartía su experiencia.
Aún así, los comentarios que recibió fueron duros, había mucho desprecio
No conocía a esa mujer, pero algo dentro de mí no pudo quedarse mirando. Esa noche respondí uno por uno a quienes la atacaban.
Horas después ella me escribió en privado, me dio las gracias; y me dijo algo que nunca olvidaré: Había pensado en quitarse la vida.
Aquel mensaje me dejó en silencio durante mucho tiempo, y me hizo comprender algo más profundo: La soledad de una mujer migrante puede ser invisible.
Ese día nació una comunidad. Un espacio para mujeres argentinas que vivían en Europa. Con el tiempo ese espacio se convirtió en algo más grande de lo que imaginé, y algo hermoso empezó a ocurrir.
Las mujeres comenzaron a encontrarse en persona en Madrid, Roma, París, Atenas, Frankfurt…
Mujeres que se habían conocido detrás de una pantalla se abrazaban como si se conocieran desde siempre. Se reían, se abrían, volvían a sentirse como antes, volvían a sentirse vivas. Hoy somos más de mil quinientas y creciendo.
Comprendí algo importante.
Estaba organizando más que encuentros; estaba creando espacios donde muchas mujeres además de viajar, se transformaban en grupo. Una de ellas me dijo en una ocasión, alto y claro: “Sabes acompañar, contigo todo fluye. Generas unión, respeto y seguridad”
Me dí cuenta que mi misión no era solo organizar viajes sino también crear esos espacios donde una mujer puede sentirse segura. Unir desconocidas y ver cómo se convierten en tribu.
Una tribu que además de risas, comparten valores: SORORIDAD, TOLERANCIA Y RESPETO